Por Adrián Gerardo Rodríguez Sánchez

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Andrés Manuel López Obrador en sus primeros años en la política

EN LA OBRA AMLO: vida privada de un hombre público, el inolvidable Jaime Avilés relata las razones por las que en 1983 Andrés Manuel López Obrador fue orillado a renunciar a la presidencia del comité estatal del PRI en Tabasco, cargo que había ocupado por dos años, a invitación del gobernador Enrique González Pedrero.

POR INSTRUCCIONES del gobernador, el originario de Tepetitán había llevado a cabo un profundo trabajo de democratización de las secciones distritales de Tabasco, de tal forma que las comunidades pudieran tener en sus manos la elección de los dirigentes del partido, y evitar con ello que esos puestos fueran simple moneda de cambio entre los grupos y familias del partido tricolor.

PARA EXPLICAR las secuelas de ese trabajo de democratización, Avilés retoma varios fragmentos del libro Tabasco, víctima del fraude electoral, de López Obrador, las cuales relatan:

“EL PRI era para mí un pacto de revolucionarios. Un partido que tenía el deber de actuar siempre en beneficio de las clases más pobres de la sociedad. Consideraba que como partido mayoritario, el PRI tenía que estar a la vanguardia de la reforma política y ser el principal agente modernizador de todo el sistema.

“ESTAS IDEAS las pude poner en práctica cuando fui presidente del PRI en Tabasco. […] Quise sustentar la vida del partido en los comités seccionales. Lo primero que hicimos fue respetar la voluntad de los militantes en cuanto a la elección democrática de sus dirigentes. Con ello, logramos tener verdaderos líderes de base, representantes genuinos”.

DE ACUERDO con Avilés, pronto, desde todos los puntos cardinales de Tabasco, empezaron a llegar quejas a la oficina del gobernador, acusando a López Obrador de imponer a su gente en las secciones distritales. López Obrador recuerda en su libro:

“CACIQUES POLÍTICOS acostumbrados a designar a los miembros de los comités seccionales se molestaron, porque sintieron que perdían fuerza ante las decisiones de las bases. Los presidentes municipales que consideraban al PRI como un apéndice del Ayuntamiento, se atemorizaron por la autenticidad, la fuerza y el dinamismo de los comités seccionales. Les preocupaba que el pueblo organizado fuera el que decidiera sobre qué obras y qué servicios debían realizarse”.

DE ACUERDO con Avilés, el gobernador no aguantó la presión. Citó a López Obrador en su oficina para removerlo de la presidencia estatal del partido y le ofreció la Oficialía Mayor. El dirigente le dio las gracias y no aceptó. Se fue un par de días a Palenque, Chiapas, con sus papás, y de ahí a la Ciudad de México, donde lo alcanzó su esposa Rocío: Ahí iniciarían otra vida.

ESTA EXPERIENCIA que López Obrador tuvo en Tabasco, nos recuerda lo fundamental que es para Morena el trabajo democratizador de las próximas asambleas municipales que empezaron el pasado fin de semana: lo ideal es que estas se tornen verdaderos centros de toma de decisiones de las bases y con ello fortalecer el vínculo del partido con el pueblo. También con ello, nos encaminamos a modernizar el Partido y alejarlos de los cacicazgos propios, que sólo asfixian nuestra democracia.