Doña Araceli Mantiene Vivo el Tradicional y Delicioso Producto
Por Gabriel Rodríguez

La señora Araceli Ortega Robles, vendedora de helados de vainilla y nuez (Foto: Rocío Castro Alvarado)
La señora Araceli Ortega Robles es, desde hace 20 años, una de las vendedoras de helados más solicitadas en el centro histórico de la capital, gracias a la venta de sus exquisitos helados de vainilla y nuez que vecinos y turistas eligen al pasar. Doña Araceli lleva en la plazuela de la Caja, donde actualmente se encuentra, alrededor de nueve años, pero con anterioridad se mantuvo en las inmediaciones de avenida Miguel Hidalgo a unos pasos de ahí. Ella vende en la zona los deliciosos helados típicos de vainilla con relleno de membrillo y mermelada de guayaba además de los de nuez, que hace poco subieron de precio al pasar de 20 a 25 y 35 pesos.
“El helado fue inventado por el abuelito de mi patrón, don Pedro Núñez, como parte de una ancestral receta familiar que ha sobrevivido hasta nuestros días y que fue perfeccionada por sus hijos y nietos, transmitiendo de generación en generación la forma de prepararlo”.
Araceli trabaja desde hace años para el propietario de la “marca”, el señor Ramiro González Núñez, por lo que dijo que ella no puedo incidir en su elaboración. “La receta es familiar y son mis patrones los encargados de darnos el producto ya hecho para que lo merquemos en la plazuela de la Caja”.
Admitió que negocios como el suyo han sido afectados en los últimos tiempos por bajas ventas, “pues estas han caído debajo de niveles aceptables” y añadió que, por desgracia, de unos dos o tres años a la fecha, las ganancias, “en lugar de subir, han bajado, lo cual significa que hace tiempo vendíamos alrededor de 250 a 300 helados de manera diaria.
“Desgraciadamente, en este momento, no alcanzan a salir de 80 a 90, lo cual me complica la existencia porque, como soy madre soltera, debo mantener a mi familia, es decir, a mis hijos y pagar renta y todos los demás servicios”.
Indicó que, más allá de las bajas ventas, lo que le da más gusto es atender al cliente y al turismo, “para lo cual, todos los días dejo los problemas en mi casa porque yo aquí vengo a trabajar, a mí me gusta que se venda porque yo de aquí mantengo a mi niña y tengo enorme cantidad de gastos.
“Sí es difícil para mí sacar adelante el negocio, pero creo que dentro del mismo, siempre he podido salir atravesar épocas duras porque Dios nunca me ha abandonado”.
Durante el tiempo que duró la entrevista, Araceli colocó en conos el contenido de sus deliciosos helados que, para el calor de este jueves, hicieron las delicias de todos aquellos que se acercaron a adquirirlos. “Lo que más me da gusto es que Zacatecas se aferra a lo que es en el fondo, una ciudad en la cual las personas se enraízan en sus tradiciones, con un enorme gusto por el sabor, los aromas y las texturas de los helados”.
