Por Adrián Gerardo Rodríguez Sánchez

Alejandro Svarch Pérez (Foto: Archivo/Daniel Augusto/Cuartoscuro)
AYER DOMINGO 19 de abril el director general del IMSS-Bienestar, Alejandro Svarch, publicó en La Jornada un artículo titulado “Cuando la salud deja de ser archipiélago: el nacimiento del Servicio Universal de Salud,”, en el que explica el modelo de salud que se busca implementar en el Segundo Piso de la Cuarta Transformación que encabeza la Dra. Claudia Sheinbaum.
NO ES ESTE un espacio en el que se puede abordar todos los puntos del artículo, sin embargo, quisiéramos hacer un apunte de dos aspectos sobre este nuevo paradigma de la salud pública.
Por un lado, la visión del nuevo sistema de salud del director Svarch corresponde con el modelo del Estado de Bienestar que nutre la política nacional, y que se puede resumir en que las instituciones no pueden estar por encima del bienestar de las personas. Esto como una crítica al burocratismo del viejo régimen.
A NUESTRO parecer, este diagnóstico de parte del director Svarch es correcto. Uno de los objetivos de la nueva administración es la superación del laberinto burocrático para poner a la persona al centro. En el área del desarrollo social el método del expresidente Andrés Manuel López Obrador fue la entrega directa de los apoyos sociales y elevar los programas del Bienestar a rango constitucional.
POR SU parte, el director Svarch propone una rearticulación del sistema de salud en un modelo único para que los derechohabientes cuenten con una atención médica continua, sin interrupciones, independientemente del lugar donde se encuentren y de la institución a la que esté afiliada, bajo criterios médicos unificados. Al mismo tiempo, propone enfocarse menos en la salud curativa y más en la medicina preventiva.
AQUÍ ESTÁ el segundo aspecto que quisiéramos apuntar. Si el meollo está en la salud preventiva, se debe tratar de entender a cabalidad los retos de este primer nivel de atención en todo el territorio nacional. Por una parte, se puede pensar en reforzar este primer nivel de atención en lo material: mejorar infraestructura y equipo, como se está haciendo con el programa la Clínica es Nuestra, que se implementa tanto en el IMSS como en el ISSSTE.
SIN EMBARGO, el reto se extiende al recurso humano y a la capacidad de las unidades médicas de primer nivel para recibir pacientes, pero también a la cultura del cuidado de la salud del derechohabiente; es decir, que este asista de manera regular a revisión médica y contar con la información suficiente para reconocer lo que es urgente en un caso, de aquello que no lo es.
LO QUE nos gustaría añadir es que la propuesta del nuevo Servicio Universal de Salud debe ir acompañada de un análisis particular de cada región y del esfuerzo de las unidades médicas que están en ella. Por ejemplo, en Aguascalientes, para evitar la saturación del servicio de urgencias del Hospital General, se ha decidido recientemente ubicar a más médicos en las clínicas de primer nivel.
Esta propuesta nació de un análisis simple: el 80% de los casos que llegan al área de urgencias al Hospital no se consideran urgentes, de acuerdo a la valoración del Triage.
INSISTIMOS, EL esfuerzo por poner en marcha el nuevo paradigma de salud debe ir de la mano del trabajo que se pueda hacer por parte de las unidades médicas locales.
