“Sin él no hay Acceso al Padre Eterno”, Remacha

Por Gabriel Rodríguez

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El obispo de la Diócesis de Zacatecas, Sigifredo Noriega Barceló (Foto: Rocío Castro Alvarado)

Durante su homilía de este domingo en Catedral, el obispo de la Diócesis de Zacatecas, Sigifredo Noriega Barceló, llamó a poner atención en la presencia, la esencia y la persona del resucitado, en el corazón mismo de la Pascua.  Ante los fieles concentrados en el recinto, Noriega Barceló solicitó poner la conciencia en la voz de Jesús, cuando dice: “Yo soy la puerta de las ovejas, yo soy el buen pastor”.

“Eso significa, expresó el purpurado, que el texto que hemos escuchado y proclamado dice con claridad quién es el ladrón, que no entra por la puerta, sino justo aquel que quiere sacar a los creyentes y al discípulo por otro lado”.

Noriega Barceló dijo que, en ese sentido, “Jesús es la puerta del que prometió para todos haber venido para que tengamos vida y la manifestemos en abundancia”.

De esta forma, pidió a los feligreses poner atención en tres indicaciones por medio de las cuales, “todos deberíamos entender del porqué él es la puerta, que no es un muro, ni una cerca o una aldaba, sino la puerta que es la puerta de la salvación, en la esencia del propio Jesús”.

Añadió que la puerta de Jesús “funciona no solamente para esta vida sino para la vida eterna pues como nadie viene a esta vida solo, porque somos fruto del amor, tampoco nadie se salva solo”.

Para el caso de la vida eterna, “Jesús es el único acceso para nuestro padre eterno pues en esa única puerta, el que me ve a mí, ve al padre, ve a Dios como en el caso de esa pregunta que nos hacen los niños y que a veces no sabemos responder, sobre quién es Dios, ¿cómo puedo ver a Dios y conocerlo?”.

Saquen un Cristo, pidió a sus fieles, con el fin de que vean que fue hecho hombre y decidió encarnarse, pues él es quien nos redime, paga por nosotros y luego nos permite entrar a la puerta de la salvación para encontrarnos con el Padre, tal cual está en el Salmo 23: “Yo soy el buen pastor, porque nos va a llevar a donde haya pastos abundantes, nos unge y luego nos da el alimento”.

Dijo que, de esa puerta, todo mundo puede entrar y salir, porque Jesús no exige creer en él puesto que es “la verdad la que nos hará libres y la verdad es Jesucristo; libertad no es hacer lo que quiero sino amarlo, seguirlo e identificarnos con él, luego de lo cual viene la libertad y la paz interior.

“Por eso digo que él es la puerta y el buen pastor para quienes vivimos y creemos en él en este momento actual, este hoy, que preconiza el presente para llevarnos a Jesucristo, porque al haber entregado su vida nos permita además caminar por ese mismo camino pastoral de buen pastor”.

El obispo habló además de los carismas con el fin de que la Iglesia edificada, altar y templo, nos conduzca al mismo Dios por medio del anuncio de su pastoral profética al servicio de los sacramentos además de la pastoral de la caridad y de la caridad social, entre otras.

“Nuestra iglesia piensa, ora y reza por tener un buen domingo de vocaciones en lo que se refiere a tomar conciencia de que todo individuo es llamado por Dios como en el caso del bautismo como misión de vida, como misión de buen pastor para ejercer el sacerdocio”.