Solidaridad Ciudadana los Mantiene en pie

Por Nallely de León Montellano

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La toma del Congreso se ha extendido por más de una semana (Fotos: Diana Moreno Valtierra)

Entre cobijas extendidas sobre el piso y mesas llenas de agua, café, pan y comida caliente que llega a cualquier hora del día, productores de frijol mantienen en pie el plantón instalado en el Palacio Legislativo, donde desde hace más de una semana reanudaron e intensificaron su jornada de protesta ante el incumplimiento de acuerdos alcanzados meses atrás con autoridades estatales y federales.

A pesar del notorio desgaste físico, del cansancio acumulado y de las temperaturas cambiantes que han acompañado las noches en la capital zacatecana, los campesinos aseguran que la solidaridad ciudadana ha sido lo que les ha permitido resistir.

Durante estos días, personas afines al movimiento han acudido constantemente al recinto legislativo para llevar alimentos, agua, cobijas y acompañamiento a quienes permanecen en guardia permanente desde el recrudecimiento de las manifestaciones.

“Eso es lo que nos mantiene”, comentan  algunos productores mientras organizan turnos, preparan café o descansan por momentos en el interior del Congreso.

La protesta se reactivó luego del rompimiento de los acuerdos establecidos en abril entre representantes del movimiento y autoridades estatales y federales, relacionados principalmente con el precio del frijol, la comercialización del grano, el destino de toneladas que quedaron fuera de programas de acopio y otros pendientes vinculados al abandono histórico del campo zacatecano.

Desde entonces, el movimiento ha endurecido su postura y advierte que no levantará el plantón hasta obtener respuestas concretas, pues, aseguran “ya no tienen nada que perder”.

De igual manera, en medio de ese ambiente de resistencia, este viernes 15 de mayo, día de San Isidro Labrador, patrono de los agricultores y trabajadores del campo, los productores realizaron una conmemoración religiosa dentro del plantón.

Un sacerdote acudió al lugar para encabezar una oración colectiva y bendecir tanto a los campesinos como a las semillas que algunos de ellos llevaron simbólicamente al recinto legislativo, en un acto cargado de significado para quienes dependen de la tierra y las lluvias para sobrevivir.

Con sombreros en mano, algunos en silencio y otros con visible emoción, los asistentes pidieron no solamente por buenas cosechas, sino también por condiciones más justas para el campo. La escena contrastó con el clima político que rodea al movimiento. Este sábado, los productores recordaron que continúan a la espera de la visita de algún actor político con incidencia en el ámbito federal –diputados o senadores– para instalar una mesa de diálogo que permita avanzar en sus demandas y destrabar el conflicto.

Sin embargo, lamentaron que el pasado viernes, fecha que ellos mismos habían establecido públicamente para recibir a representantes populares en el Congreso del Estado, ningún legislador federal acudió al encuentro.

La ausencia fue interpretada por integrantes del movimiento como una muestra más del desinterés institucional hacia el campo zacatecano y hacia las problemáticas que arrastran miles de productores desde hace años.

“Pareciera que solamente buscan al campo en tiempos electorales”, reprocharon algunos manifestantes durante las actividades del fin de semana. Mientras tanto, el plantón continúa activo.

Entre cartulinas con leyendas de lucha, los productores sostienen reuniones constantes entre ellos para definir el rumbo de la movilización y las acciones que podrían emprender a partir del próximo lunes. Aunque todavía no hay definiciones oficiales, reconocen que existe inconformidad creciente entre las bases y que las próximas decisiones dependerán también de la respuesta –o la falta de ella– por parte de las autoridades y representantes federales.

Por ahora, la vida en el plantón transcurre entre la espera, la organización y la solidaridad de quienes siguen llegando con comida, agua o simplemente a acompañar a los hombres y mujeres del campo que, una vez más, decidieron trasladar su lucha desde las parcelas hasta las calles y el recinto legislativo.