“No Saben qué van a Hacer con su Frijol, a Quién se lo van a Vender”
Por Nallely de León Montellano

Irma Rosa Hernández Ríos, ejidataria de la comunidad de Tacoaleche (Foto: Rocío Castro Alvarado)
El conflicto interno entre productores de frijol que participan en el movimiento de protesta por precios justos y acopio volvió a escalar luego de que algunas campesinas denunciaran haber quedado fuera de la entrega de costales, situación que derivó en acusaciones públicas contra los liderazgos del movimiento.
Irma Rosa Hernández Ríos, ejidataria de la comunidad de Tacoaleche y participante en las movilizaciones realizadas durante las últimas semanas, aseguró que el conflicto surgió tras la reducción de apoyos negociados con autoridades federales. Explicó que inicialmente la demanda del movimiento contemplaba 900 paquetes de costales, sin embargo, durante las negociaciones realizadas a finales de marzo únicamente se acordó la entrega de 300 paquetes.
“Ahí empieza el problema, porque muchas personas pensaban que sí iban a alcanzar apoyo y al final ya no fue así”, señaló. La productora afirmó que el caso más visible fue el de Victoria Gaytán Nava, originaria de la comunidad de Mendoza, en Fresnillo, quien denunció públicamente haber quedado fuera de la lista de beneficiarios pese a haber participado en las protestas.
Hernández Ríos sostuvo que la molestia de la campesina surgió luego de que se le ofreciera un solo paquete de costales para compartir con otro integrante de su familia, acuerdo que finalmente rechazaron.
“Ella no aceptó porque quería que se apoyara tanto a ella como a su hermano”, comentó. También aseguró que existe una angustia generalizada entre productores ante la incertidumbre de qué ocurrirá con el frijol que no logró entrar al programa de acopio.
“Hay mucha gente desesperada preguntándose qué va a hacer con su frijol y a quién se lo va a vender”, expresó. La ejidataria señaló que además de la reducción de apoyos, hubo desorganización institucional durante el proceso de recepción del producto.
Entre las irregularidades mencionó cambios repentinos en las reglas de operación, retrasos en los centros de acopio y largas filas de productores con toneladas de frijol cargadas en trailas y camionetas durante varios días. Recordó que en un inicio el programa contemplaba hasta 15 toneladas por productor, pero posteriormente se redujo a cinco toneladas, pese a que ya se habían entregado costales para mayores volúmenes.
“Eso generó mucho descontrol y mucha molestia”, afirmó. Asimismo, criticó el funcionamiento irregular de algunos centros de acopio, los cuales, dijo, permanecían cerrados durante el día y operaban por las noches, mientras productores esperaban durante horas o incluso días para poder entregar su cosecha.
“Hubo gente que dejó sus vehículos cargados afuera de los centros y el frijol perdió humedad y calidad”, señaló. La productora también cuestionó el actuar de autoridades encargadas del programa de acopio, particularmente de Seguridad Alimentaria Mexicana (Segalmex) y Alimentación para el Bienestar, al señalar retrasos administrativos, cambios constantes y falta de atención hacia los campesinos.
En ese sentido, reiteró la exigencia de que se revise el desempeño del titular estatal de Alimentación para el Bienestar, Ángel Oláis, a quien responsabilizó de parte de las fallas registradas durante el proceso.
Pese a los conflictos internos, Hernández Ríos reconoció la organización del movimiento campesino y sostuvo que las movilizaciones permitieron visibilizar la crisis que atraviesa el campo zacatecano.
“Todo esto nace de una desesperación real. Hay productores que no saben qué van a hacer con su cosecha ni cómo van a sembrar el próximo ciclo”, concluyó.
