Día a día Luchan por Mantenerse: “Mercábamos más Durante la Pandemia”

Por Gabriel Rodríguez Piña

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El panadero Rafael Benítez Briones, fabricante de pan tradicional en la capital del estado (Foto: Diana Moreno Valtierra)

El panadero Rafael Benítez Briones, fabricante de pan tradicional en la capital del estado desde hace seis años, precisó que la venta de su producto entró en crisis, debido que, por ejemplo: “mercábamos más incluso durante la pandemia de COVID, mientras que ahora, las personas ya no lo compran o lo compran poco”. Benítez Briones indicó que él mismo, al lado de su hermano, se levantan a las tres de la mañana a amasar la harina “con el gusto de que los capitalinos prueben el pan casero”.

Rafael aclara que su hermano lleva más tiempo que él mismo en la venta de panes, pero que se hallaba en otro punto de la ciudad, mientras que en el callejón J. Trinidad García de la Cadena, donde se ubican actualmente, comenzaron a venderlo alrededor de 2020, justo el año que apareció el COVID. “En ese momento, comenzamos vendiendo pays de queso y panqué, luego de lo cual metimos conchas, galletas y polvorones, además del bolillo para que la gente se haga sus tortas.

“En casa, todos los días, mi carnal y yo nos levantamos a las tres y media para darle a la masa; allá tenemos un horno de cierto tamaño, en el que se curten todas las piezas que le queremos meter unas tras otra al fuego y en el negocio trabajamos mi hermano, mi esposa y yo”. Los Benítez Briones, tratan –en su medida– de competir con las panaderías locales, “lo que no deja de ser difícil, porque ahí tienen todo sobre todo porque en este momento las ventas se han bajado mucho porque Zacatecas anda muy mal”.

El vendedor se quejó de lo que él mismo dijo es “el maltrecho estado de la economía en Zacatecas, por lo que orita no vendemos tanto como cuando se atravesó la pandemia. “Calculamos cuánto es que la gente nos pudiera comprar y a partir de eso nos traemos los panes de la casa, ni uno más pues no se nos queda porque ya sabemos cuánto nos va a comprar la gente en tiempos de crisis”.

Sus cálculos se basan en las aproximaciones a lo que el público les lleva de polvorón, galleta, conchas y otros. En materia de precios, explicó que sus pays cuestan 19 pesos, el panqué se va en 50, el bolillo a 9, la concha a 12, los ojos de Pancha en 17, las Magdalenas, 13, empanadas, 15, mantecada, 18 y las galletas de nuez en nueve. “No es que se los presuma pero la mera verdad, los panes que hacemos mis familiares y yo, son los más sabrosos de por aquí”.