Historia de una Infamia:

Por Gabriel Rodríguez Piña

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Edmundo Cázarez: calumniador profesional (Foto: Facultad de Ciencias de la Comunicación UASLP)

Zacatecas, Zacatecas.- Calificada por José Luis “El Oso” Medina, líder histórico de la izquierda de Zacatecas, como una “estupidez de parte de la derecha en México”, mientras las redes sociales azuzaban el tema surgido en días pasados, y sentenciado el hecho posteriormente como un “acto cercano a la carne putrefacta de una derecha que se niega a morir”, acorde con las propias palabras del escritor y periodista cultural, Braulio Peralta, el tema de la “presunta relación homosexual” entre el expresidente Andrés Manuel López Obrador y el intelectual y autor mexicano, Carlos Monsiváis, sigue dejando mucho de qué hablar dentro y fuera de México.

Lo anterior porque en días pasados, el colaborador del diario El Universal, Edmundo Cázarez –arropado en medios digitales contrarios  a la Cuarta Transformación–, saltó a la fama luego de haber reeditado para ese diario de la Ciudad de México un texto previo que él mismo habría escrito en el año de 1999 en lo que fuera El Sol de México, en tiempos de Mario Vázquez Raña.

Por distintos medios, el propio Cázares reveló que fue despedido de las páginas de El Universal luego de más de 10 años de colaborar para ese medio, al comprobarse que a aquella publicación de 1999 en El Sol le añadió dos párrafos de su propia cosecha.

Tales añadidos que, acorde con el comparativo de 1999, no existían entonces, muestran una serie de pifias que el periodista intenta explicar y disculpar, ante el escándalo por él mismo provocado, pero que incluso le han llevado a referir que hace días intenta encontrar el casete (en medio de una colección de mil de ellos) “donde debe estar escondida aquella entrevista sostenida por él mismo en la casa de Monsiváis”, en agosto de 1999 en la calle San Simón de la colonia Portales, Ciudad de México, donde residía con sus familiares el autor de Amor perdido.

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Andrés Manuel López Obrador y Carlos Monsiváis: ultraje (Foto: Archivo/Nelly Sallas/Cuartoscuro)

Cabe destacar que a la versión anterior, Cázares se autolicenció el añadido de un declarado que, según él mismo, le habría externado Monsiváis en aquella entrevista: “A Andrés Manuel lo estimo mucho, pero la verdad está loquito. Sufre desmedidos sueños de grandeza pues quiere llegar a ser un moderno Julio César o un Nerón”.

Otra de las extensiones autorizadas por el mismo periodista, reside en un párrafo que fue factor de detonación en todas las redes nacionales de México cuando escribió: “Déjeme contarle que hace algunos años le di abrigo a Andrés Manuel cuando llegó huyendo de Macuspana, Tabasco, a los 19 años de edad, en el momento en el que habría asesinado accidentalmente a su hermano. Lo tuve aquí por espacio de nueve meses. Pasé deliciosas y divertidas noches con él”.

Al compararse el texto publicado en El Sol en 1999 con el reciente de El Universal se pudo comprobar que estos dos últimos insertos no existían en aquella edición original, debido a que “fue en ese momento el propio Mario Vázquez Raña quien lo obligó a suprimirlos”, acorde con lo que el propio Cázares dijo en días pasados, luego del descontrolado incendio que él mismo desató.

El Extraño Caso de los mil Casetes Desaparecidos

 En este momento, defenestrado de El Universal, Edmundo Cázares se ha dado a la tarea inabordable de checar todos y cada uno de los 960 casetes, en los que según él habría guardado las sucesivas series de entrevistas que él mismo ha realizado a diversos personajes de la vida pública nacional, al grado que la propia Adela Micha se ofreció a enviarle a uno de sus asistentes para desahogar más rápido la búsqueda.

En la misma medida, los familiares de Monsiváis, autor de más de 70 libros de la cultura y la crónica en México, exigieron una disculpa pública de parte del periodista y lo demandaron legalmente, ante lo cual el propio Cázares dijo temer por su vida y de haber recibido innumerables amenazas a su línea telefónica particular “por lo que temo por mi integridad”.

Cabe destacar que Monsiváis vivía en San Simón con su madre, una hermana suya y su marido, además de una tía.

Cázares es además autor de un libro denominado ¡A lo mero macho!, donde fueron publicadas decenas de entrevistas de la política y la farándula en México, el cual él mismo promocionó en su cuestionado texto de El Universal, ofreciendo su venta a través de un número de WhatsApp.

Ruindad

Marco Levario Turcott y Orquídea Fong, periodistas de la revista Etcétera y críticos del régimen actual, señalaron hace par de días en su medio que López Obrador habría llegado a la ciudad de México aproximadamente en el año de 1973, pero que “nunca pudo estar en ese momento presente en la casa de Carlos Monsiváis sino que se hospedó en la Casa del estudiante tabasqueño”.

“Asimismo, en esa década, Andrés Manuel y Carlos Monsiváis estaban muy lejos de conocerse uno al otro ya que habrían entrado en contacto hasta al menos dos décadas más tarde, en los años 90, por lo que se trata de un golpe bajo y ruin en contra de AMLO”, sentenciaron.

Otro de los argumentos de Etcétera es que “Cázares practica en todo caso la ruindad contra una de las más grandes y estimadas figuras de la intelectualidad y la literatura mexicanas del siglo XX, sobre todo porque Monsiváis murió en el año de 2010 y eso no lo merece ningún personaje ilustre que fue un emblema nacional e internacional en y desde México”.

 “El Oso” Señala a Salinas Pliego

Asimismo, Luis Medina Lizalde “El Oso” en Zacatecas explicó que “Edmundo Cázares miente ruin y vulgarmente o que, en todo caso, se trata de otro más de los estúpidos golpes que la derecha nacional pretende asestarle al movimiento de Andrés Manuel”, acusó.

“Eso jamás lo hubiera dicho Carlos Monsiváis, pero en este momento, ese sujeto ni siquiera puede encontrar el caset en el que según él quedaron asentadas las declaraciones del autor de Los rituales del caos.

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José Luis “El Oso” Medina Elizalde: “Estupidez de parte de la derecha en México”

“Con ello, El Universal ha perdido toda expectativa de credibilidad, ha llegado a lo más bajo, luego de intentar hacer política, por lo que ahora no le queda más que vaciar sus catarsis”.

Asimismo, “El Oso” precisó que nadie en sus más sensatos cabales sería capaz de dudar que la preferencia del maestro fue la homosexualidad, de la cual todo mundo estaba enterado.

“Pero el acto de involucrarlo en la intimidad con López Obrador raya en la insanidad ante lo que es sin duda un hecho de la autoría de (Ricardo) Salinas Pliego o, como lo diría Javier Negré: tenemos una derecha con mucho dinero, lo que es muy peligroso”.

Al confirmar que AMLO llegó a la Casa del estudiante tabasqueño, “El Oso” disiente en un año de la fecha marcada por Etcétera al referir que tal hecho ocurrió no en 1973 sino en 1974, “momento en el cual el propio José Pagés Llergo, fundador de la revista Siempre!, como buen tabasqueño apoyó económicamente a esos estudiantes”.

Y subraya: “Andrés Manuel y Carlos Monsiváis no se conocieron sino hasta 1992, y quien los presentó fue el caricaturista Rafael Barajas, mejor conocido como ‘El Fisgón’”.

“Monsiváis –precisa Medina–, documentó como nadie cuando la UAZ fue tomada por la derecha en el año de 1977, fue una voz activa en Televisa, justo en el noticiero 24 Horas de Jacobo Zabludovsky, a donde debutaron además la actriz Nancy Cárdenas y la escritora Elena Poniatowska”.

 El Clóset de Carlos sí era Transparente…

 Es el periodista cultural y escritor Braulio Peralta en su libro El clóset de cristal quien confirma la homosexualidad “oculta” de su mentor y maestro.

Acorde con entrevista realizada por Sabina Berman en el año 2017 en el programa ADN Opinión y luego de publicado su texto, Peralta afirma que “Carlos Monsiváis era atroz, pese a lo cual se trataba de un ogro filantrópico”, pero que además y aun cuando todo mundo lo supiera, nunca asumió en público su preferencia sexual.

Peralta nunca deja de reconocer ni en su texto ni tampoco en las series sucesivas de entrevistas que, por ese volumen se le realizaron en diversos medios, la grandeza intelectual de Carlos, su monumentalidad como ensayista, escritor, analista, crítico de cine, de arte unido a todo un espléndido bagaje intelectual en mil materias.

Peralta añade que Monsiváis sabía de memoria el Génesis bíblico y muchos de los otros 77 libros de las Sagradas escrituras en edición Reina Valera, que recitaba párrafos enteros de las tragedias de William Shakespeare en inglés isabelino y que podía pasar veladas enteras declamando mil y uno de sus poemas más amados de la literatura española de todos los tiempos, también de memoria.

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Braulio Peralta: “Monsiváis era un ogro filantrópico” (Foto: Archivo/Diego Simón Sánchez/Cuartoscuro)

“Fue como nadie el motor generador del reconocimiento de la diversidad sexual desde los años 60, desarrolló diversos textos que se publicaron en El Universal desde mediados de los 80 para concientizar de la mortandad del sida entre los grupos gay, luego de que las diversidades sexuales, desde Porfirio Díaz hasta Gustavo Díaz Ordaz fueran censuradas, castigadas, reprimidas o asesinadas”.

A pregunta en otros programas sobre si Monsiváis habría mantenido, en el mundo de la rumorología, relaciones con jovencitos en los baños de vapor que el escritor solía frecuentar, Peralta indica que “no existe constancia alguna de que Carlos fuera sorprendido alguna vez teniendo relaciones corporales con nadie, porque no existe evidencia de eso”.

Sí, en cambio, como en los viejos baños de vapor romanos, “solía reunirse con intelectuales, bailarines y muchos escritores para realizar una suerte de asambleas literarias, todos con toalla en mano en lo que eran los baños Rocío”.

Más adelante, el propio Braulio expresa que algo que reclama a su maestro en El closet de cristal fue que, dentro de su círculo de admiradores cercanos, “él mismo se diera a la tarea de patrocinar a escritores en cierne que nunca realizaron ningún tipo de obra seria sino apenas crítica de cine y algunas cosas más; es decir que ellos fueron personas con una calidad literaria menor”.

“Digo que era atroz porque cuando nos llamaba a la mesa de redacción, todos sus alumnos teníamos que escucharlo y poner atención, porque era sin duda un ogro filantrópico”.

Hay que señalar que Monsiváis fue el discípulo dilecto del otro gran cronista de la ciudad de México, Salvador Novo, entrañable amigo de Carlos; además su nombre completo era Carlos Aceves Monsiváis pero como su padre siempre estuvo ausente decidió llamarse únicamente Carlos Monsiváis.

Trascendió que al morir Carlos, los médicos internistas sometieron su cadáver a autopsia; al revisar tráquea y pulmones encontraron esos órganos revestidos de una pelambrera de gatos.

Siempre que caminaba por las calles de la ciudad de México recogía gatos y perros en mal estado y los llevaba al veterinario para acogerlos finalmente en su casa donde, al morir, contaba con al menos 21 felinos, uno de ellos se llamaba “Coopelas o cuello”.