No hay Individuos ni Familias Perfectas, Asevera
Por Gabriel Rodríguez Piña

El obispo de la Diócesis de Zacatecas, Sigifredo Noriega Barceló (Foto: Rocío Castro Alvarado)
El obispo de la Diócesis de Zacatecas, Sigifredo Noriega Barceló, llamo este domingo durante su homilía en Catedral, a ser como Jesús, “mansos y humildes de corazón”.
El purpurado añadió que para ello no debe haber condición, incluso si hay o no éxito, por lo que “simplemente Jesús estaba haciendo la voluntad de su padre porque no siempre en ese momento todo le fue exitoso, debido a que había gente que lo rechazaba o bien le era indiferente aun cuando hubiera también otros que aceptaban sus palabras y mensajes”.
Noriega Barceló indicó que, ante esos hechos, Jesús “no tiró la toalla, pero tampoco le dijo a su padre que se buscara a otro porque ya se había cansado.
“Lo que hizo fue alabar al Padre porque había ocultado la sabiduría a los poderosos que creen que lo saben todo y que lo pueden todo y se la revelaste a los humildes y sencillos, lo que hizo por medio de la alabanza porque Dios es fiel”.
Añadió que en la vida, lo que podemos hacer “cuando no todo va bien es aceptar que Jesús nos invita a revisar nuestras propias actitudes por medio de la humildad, a ver lo bueno, el lado positivo en el cual Dios actúa en cualquier situación de la vida”.
En ese sentido, indicó que no hay individuos perfectos, pero tampoco familias perfectas, porque “siempre habrá algo que debamos poner de nuestra parte y hacer uso de oración por la fe y la alabanza”.
Asimismo, destacó que debe aprenderse de Dios, quien es nuestra escuela, cuando nos enseña a ser humildes y mansos de espíritu, para superar las pasiones de la carne, cuando nos dice: “Aprendan de mi”.
Debemos saber lo que se tiene que aprender de las enseñanzas de la vida aun cuando al final de todo ciclo haya un cierto cansancio, por lo que es el propio Jesús quien nos hará descansar, cuando dice: “Vengan a mi aquellos que estáis cansados en lo próspero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad y yo os haré descansar”.
Durante este primer domingo de julio, el obispo añadió que debemos aprender de la humildad, de la confianza, de la fe hecha confianza y que aun en las distracciones, debemos pedir ayuda del señor para “seguir creciendo en el espíritu”.
