Por Pedro Rioseco

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La Habana, Cuba.- La voz enérgica del comandante Ernesto “Che” Guevara, al hablar a nombre de Cuba en la reunión del Consejo Interamericano Económico y Social (CIES), en Punta del Este, Uruguay, el 10 de agosto de 1961, sacudió a todos los representantes de la Organización de Estados Americanos (OEA) allí presentes.

Con su uniforme verde olivo de comandante del Ejército Rebelde cubano, “El Che” denunció hace 65 años al imperialismo norteamericano y sus planes neocoloniales orientados a América Latina, expresados en el programa de “ayuda” de la denominada Alianza para el Progreso.

A seis décadas y media de ese memorable discurso, su vigencia impresiona pues los métodos de Estados Unidos para mantener su dominio en la región siguen siendo los mismos: combinar promesas económicas condicionadas con amenazas de sanciones, y agresiones abiertas o encubiertas.

La propuesta oficial del presidente estadounidense John F. Kennedy, el 13 de marzo de 1961, fue una presunta Alianza durante 10 años con una inversión proyectada de 20 mil millones de dólares, a través de agencias financieras multilaterales y el sector privado con la Fundación Panamericana de Desarrollo.

“El Che” anticipó el fracaso de este proyecto cuando denunció que el verdadero interés de Estados Unidos era combinar esa “ayuda” mediante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y los Cuerpos de Paz para desplegarlos por América Latina en contraposición a la Revolución en Cuba.

La idea base del programa de Alianza para el Progreso, buscar a través del desarrollo económico el freno a movimientos revolucionarios, y su intención, quedaron demostradas para los gobiernos en los trajines fuera de esa conferencia.

“Quedó demostrada la intención norteamericana de aislarnos; y quedó también, para los gobiernos, bien clara la impresión de que no es por el camino de las humillaciones, de la sumisión a los intereses de Wall Street, como los pueblos y los gobiernos pueden ir adelante”, dijo entonces el Comandante Guevara.

“Hemos denunciado la ‘Alianza para el Progreso’ como un vehículo destinado a separar al pueblo de Cuba de los otros pueblos de América Latina, a esterilizar el ejemplo de la Revolución cubana, y, después, a domesticar a los otros pueblos de acuerdo con las indicaciones del imperialismo”, agregó.

“El Che” ridiculizó el monto manejado para toda la región como una condición colonial. “Me da la impresión de que se está pensando en hacer la letrina como cosa fundamental. Eso mejora las condiciones sociales del pobre indio, del pobre negro, del pobre individuo que yace en una condición subhumana; vamos a hacerle letrina y entonces, después que le hagamos letrina, y después que su educación le haya permitido mantenerla limpia, entonces podrá gozar de los beneficios de la producción”, recalcó.

“Porque es hacer notar, señores delegados, que el tema de la industrialización no figura en el análisis de los señores técnicos. Para los señores técnicos planificar es planificar la letrina. Lo demás, ¡quién sabe cómo se hará!”, fustigó.

Reafirmó que “una nueva etapa comienza en las relaciones de los pueblos de América”, pero puntualizó que “esa nueva etapa comienza bajo el signo de Cuba, Territorio Libre de América, y esta Conferencia y el trato especial que han tenido las delegaciones y los créditos que se aprueben, tienen todos el nombre de Cuba, les guste o no les guste a los beneficiarios.

“Porque ha habido un cambio cualitativo en América, como es el que un país se pueda alzar en armas, destruir a un ejército opresor, formar un nuevo ejército popular, plantarse frente al monstruo invencible, esperar el ataque del monstruo y derrotarlo también”.

“Nosotros hemos diagnosticado y previsto la revolución social en América, la verdadera, porque los acontecimientos se están desarrollando de otra manera, porque se pretende frenar a los pueblos con bayonetas, y cuando el pueblo sabe que puede tomar las bayonetas y volverlas contra quien las empuña, ya está perdido quien las empuña”, afirmó.

Aclaró que en Cuba se está produciendo “una Revolución agraria, antifeudal y antiimperialista, que fue transformándose por imperio de su evolución interna y de las agresiones externas, en una revolución socialista y que lo proclama así, ante la faz de América: una revolución socialista”.

“En mayo de 1960, el conflicto con el imperialismo se hizo frontal y agudo” recordó “El Che”. “Las compañías de petróleo que operaban en Cuba, invocando el derecho de la fuerza y desdeñando las leyes de la República que especificaban bien claro sus obligaciones, se negaron a procesar el petróleo que habíamos comprado a la Unión Soviética, en uso de nuestro libre derecho a comerciar con todo el mundo y no con una parte de él, como decía Martí”.

“Todos saben cómo respondió la Unión Soviética mandándonos, en un verdadero esfuerzo, centenares de naves para mover tres millones 600 mil toneladas anuales -el total de nuestra importación de petróleo crudo- y mantener funcionando todo el aparato industrial que se mueve hoy a partir del petróleo”, reconoció entonces “El Che”.

Y, al finalizar su estremecedor discurso, donde denunció los ataques de Estados Unidos, la invasión de Playa Girón, la preparación de un atentado contra el comandante Raúl Castro y otras acciones, enfatizó “El Che”: “puedo predecir que la Revolución Cubana es invencible”.

Y recalcó “El Che” desde 1961 que el deseo de los cubanos “es que se nos deje en paz, que nos dejen desarrollar libremente, sin agresiones, sanciones ni amenazas”. (Prensa Latina)