“Se les Exige el Doble y se les Perdona la Mitad”

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La mesa de diálogo “Desafío de las Mujeres en la Formación Política de México”, realizada este viernes en la UAZ (Fotos: Anahí Encina)

Aunque la legislación mexicana ha avanzado en materia de paridad y participación política de las mujeres, su llegada a los espacios de poder no ha significado que las condiciones de desigualdad hayan desaparecido.

Durante la mesa de diálogo “Desafío de las Mujeres en la Formación Política de México”, realizada este viernes en la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), diputadas y la senadora Amalia García Medina coincidieron en que uno de los principales retos continúa siendo transformar las prácticas y estructuras que mantienen la desigualdad dentro de los partidos y las instituciones.

La diputada local Renata Libertad Ávila Valadez señaló que uno de los principales obstáculos es la reproducción, incluso de manera inconsciente, de paradigmas sociales y estructuras patriarcales que continúan condicionando la participación de las mujeres.

Expuso que, aunque existen avances como la paridad horizontal, vertical y en algunos casos en los gabinetes, en la práctica persisten situaciones en las que mujeres legisladoras deben pedir autorización dentro de sus propios partidos para presentar iniciativas.

“Capacitar para una elección no es lo mismo que formar para comprender, ejercer y transformar”, sostuvo la legisladora, al plantear que la formación política de las mujeres no debe reducirse a prepararlas para ganar elecciones, sino que debe incluir conocimientos sobre historia, economía, instituciones, derecho, género y desigualdad.

También advirtió que no todas las mujeres parten de las mismas condiciones para participar en política, pues existen diferencias relacionadas con la clase social, el origen rural o indígena, las responsabilidades familiares y la diversidad, por lo que consideró necesario incorporar una perspectiva interseccional.

Ávila Valadez destacó además la necesidad de que la capacitación llegue a las comunidades y no permanezca concentrada en las ciudades, pues factores como el tiempo, el transporte y los recursos económicos también pueden convertirse en barreras para las mujeres que buscan participar políticamente.

Por su parte, la diputada federal Noemí Berenice Luna Ayala sostuvo que a las mujeres en política “se les exige el doble y se les perdona la mitad”, al referirse al escrutinio diferenciado que enfrentan frente a los hombres.

Recordó que durante sus primeros años como legisladora todavía no existía la paridad y relató que incluso llegó a sentirse incómoda por estar embarazada mientras ejercía un cargo público, al considerar que mostrar su embarazo podía afectar la percepción sobre su profesionalismo.

También habló de los cuestionamientos constantes sobre la conciliación entre la vida pública y familiar que enfrentan las mujeres, así como de los estereotipos que alcanzan incluso a sus parejas y familias.

Luna Ayala cuestionó que los avances legales no siempre se traduzcan en cambios reales y puso como ejemplo el principio de “3 de 3” contra la violencia, al señalar que todavía existen casos de personas señaladas por conductas violentas que llegan a ocupar cargos públicos.

“Avanzamos en la ley, pero en la práctica no estamos avanzando”, afirmó.

La legisladora también señaló que la violencia que existe en el país termina trasladándose a los procesos electorales y recordó que durante 2024 fueron asesinadas cerca de 40 personas candidatas, además de señalar que en Zacatecas hubo renuncias de candidaturas en un contexto de violencia que, a su consideración, requiere ser revisado desde una perspectiva de género.

En su intervención, la senadora Amalia García Medina, quien también fue gobernadora de Zacatecas, planteó que el objetivo de la participación política de las mujeres no debe ser únicamente ocupar cargos, sino influir en las decisiones y transformar la realidad.

“La política es influir en los acontecimientos”, expresó.

García Medina sostuvo que históricamente las mujeres han participado en la construcción política del país, aunque durante mucho tiempo esa participación no fue reconocida formalmente. Recordó, entre otros ejemplos, la participación de mujeres durante la Revolución Mexicana y la creación de clubes y publicaciones que impulsaron cambios políticos y sociales.

Consideró que uno de los desafíos actuales consiste en transformar la cultura que todavía asocia el espacio público con los hombres y el privado con las mujeres.

“Nos dieron la silla, pero no nos dieron el poder”, citó la senadora al recordar una frase de María Lavalle Urbina, primera mujer en presidir el Senado de México, para ejemplificar la diferencia entre ocupar un cargo y tener realmente capacidad de decisión.

García Medina también cuestionó la manera diferenciada en que se juzga a hombres y mujeres en el ejercicio del poder. Mientras a los hombres se les puede reconocer firmeza o capacidad de negociación, dijo, a las mujeres se les suele exigir que sean “duras, intolerantes y feroces” y, cuando actúan de esa manera, son cuestionadas por su comportamiento.

Como ejemplo de otras formas de ejercer el poder mencionó a Angela Merkel y Michelle Bachelet, al destacar sus trayectorias y la capacidad de negociación de la ex canciller alemana y la experiencia de la expresidenta chilena.

La exgobernadora también recordó algunas de las acciones impulsadas durante su administración en Zacatecas, entre ellas la incorporación de presupuestos con perspectiva de género y la capacitación de integrantes de su gabinete en esta materia.

Para García Medina, el reto no consiste solamente en que más mujeres lleguen a los espacios de decisión, sino en utilizar esos espacios para garantizar derechos y construir una sociedad más incluyente.

La mesa “Desafío de las Mujeres en la Formación Política de México” formó parte del Primer Congreso Internacional “Democracias en transformación: crisis, adaptaciones y nuevos equilibrios”, realizado en la UAZ, y reunió a representantes de distintas fuerzas políticas y espacios de participación pública.

Las participantes coincidieron en que, aunque ha aumentado la presencia de mujeres en la política, todavía persisten prácticas y obstáculos que dificultan su acceso y ejercicio del poder en condiciones de igualdad.