Es más Importante la Vida de las Personas que los Monumentos: Obispo

Por Cristo González

Sigifredo Noriega Barceló: “Nosotros estuvimos de acuerdo porque ya no era funcional. Más bien era peligroso y nosotros tomamos (la decisión) con base al dictamen de Protección Civil” (Foto: Merari Martínez Castro)

Sigifredo Noriega Barceló: “Nosotros estuvimos de acuerdo porque ya no era funcional. Más bien era peligroso y nosotros tomamos (la decisión) con base al dictamen de Protección Civil” (Foto: Merari Martínez Castro)

Pese a que habitantes de Salaverna, Mazapil, se resisten a abandonar su localidad, así como a la demolición de sus viviendas y la iglesia del lugar, Sigifredo Noriega Barceló, obispo de la Diócesis de Zacatecas sostuvo que avalaron la destrucción de la capilla.

Según declaraciones de Roberto de la Rosa, delegado municipal, la mañana del pasado 23 de diciembre ingresaron al lugar con lujo de violencia patrullas policiacas respaldadas por personal de la minera Frisco-Tayahua para desalojarlos por la aparente “falla geológica” que hay en esta pequeña comunidad donde con maquinas tipo bulldozer derribaron una vivienda con pertenencias en el interior.

“Nosotros estuvimos de acuerdo porque ya no era funcional.

Más bien era peligroso y nosotros tomamos (la decisión) con base al dictamen de Protección Civil”, aseveró en entrevista el obispo.

En la localidad se pretenden derribar 20 viviendas de las que 16 están en peligro de “colapsar”, pero los habitantes están renuentes de ser instalados en Nuevo Salaverna aun cuando ya destruyeron la escuela abandonada y la iglesia.

A decir del obispo, la Dirección Estatal de Protección Civil le notificó a la Diócesis el riesgo tanto de las viviendas como de la capilla: “Hace poco más de cuatro años, el sacerdote que estaba en aquel tiempo hizo todo lo posible, verificaron todo y aceptamos la decisión”, destacó.

En un poblado como Salaverna que tiene más de un centenar de años de antigüedad, se resisten a desaparecer y sobre todo reprochan el actuar de las autoridades eclesiásticas que avalaron la destrucción de esta iglesia que consideran histórica.

“No nos basamos en eso, nos basamos en que existe un peligro inminente y eso es más importante, la vida de las personas que los monumentos. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) hizo todos los estudios necesarios y resultó que ya no era viable (que el centro ceremonial siguiera en servicio) porque ya se corría un riesgo grave”, subrayó monseñor.

Reiteró que la Diócesis aceptó la decisión de demolerla porque fue una petición de las autoridades, misma que sólo acataron.

Mencionó que hace cinco años que se realizó el estudio él no estaba aun en la Diócesis, pero sostuvo que las autoridades eclesiásticas en turno acudieron, como por ejemplo el entonces párroco Filiberto, “quien estuvo al pendiente”.

“Se hizo el cambio de la iglesia al Nuevo Salaverna. Se hizo un nuevo templo, y ese se abandonó”, acotó.

Aseguró que tras tomar posesión del obispado visitó la comunidad, aunque se reunió con los pobladores del Nuevo Salaverna hace tres años.

Al cuestionarlo acerca de la resistencia y el repudio de los habitantes de Salaverna, Noriega Barceló señaló que “la gente puede pensar lo que quiera, pero eso no es verdad” y aseguró que lo único que le interesa a la Diócesis es la salvaguarda de la gente.