“El Periodismo se Mueve Entre la Censura, Persecución y Amenaza”

Por Cristo González

Javier Valdez Cárdenas, periodista sinaloense: “El narco manda en las redacciones o el crimen organizado conformado por el gobierno y grandes inversionistas que se amafian e impiden un trabajo periodístico porque trastoca intereses” (Foto: Merari Martínez Castro)

Javier Valdez Cárdenas, periodista sinaloense: “El narco manda en las redacciones o el crimen organizado conformado por el gobierno y grandes inversionistas que se amafian e impiden un trabajo periodístico porque trastoca intereses” (Foto: Merari Martínez Castro)

Javier Valdez Cárdenas, periodista con 28 años de experiencia en la actividad, presentó en la capital zacatecana el libro Narcoperiodismo compuesto por crónicas de reporteros de Tamaulipas, Guerrero, Oaxaca, Michoacán, Coahuila, Veracruz, Sinaloa, Jalisco y la Ciudad de México.

De acuerdo con el escritor “el narco manda en las redacciones o el crimen organizado conformado por el gobierno y grandes inversionistas que se amafian e impiden un trabajo periodístico porque trastoca intereses”.

En entrevista, el también periodista originario de Culiacán, Sinaloa es autor también del libro De azoteas y olvidos, Malayerba y Los morros del narco, expuso que es diferente el narcoperiodismo que cubrir notas policiacas.

“En Tamaulipas el periodismo está en estado de coma, atrapado, sin salida, estancado, que no se mueve.

En Veracruz ese periodismo atrincherado nos permitió saber lo que estaba pasando en el gobierno de Javier Duarte, y a pesar de tantos reporteros asesinados, ellos hicieron su trabajo”, subrayó.

Destacó que en el libro realizó una autocritica en la que exhorta al lector, principalmente al gremio “a ver hacia dentro, respecto a la relación con el narco, con el gobierno y nuestra mediocridad por problemas de corrupción y la arrogancia para mejorar el periodismo en tiempos tan convulsionados”.

Valdez Cárdenas, reprochó que en el país el periodismo se mueve entre la persecución y amenaza del narco, así como la actitud narcocriminal de la política por la censura gubernamental y de los propios medios de comunicación.

“El peligro en todos los niveles de ser asesinado, el peligro del exilio, de ser torturado o desaparecido, dejar tu ciudad para irte a otro estado sin la posibilidad de volver porque te van a matar o a la gente que visitas aunque no vayas a trabajar.

En todas sus condiciones abarca el ámbito periodístico en este país”, enfatizó el periodista.

Cuestionado por Página 24, puntualizó que todo aquel que se dedique a esta actividad está expuesto a estos peligros independientemente del lugar del territorio nacional donde radique.

“Si haces un periodismo valiente, digno, audaz, responsable y honesto le agregas niveles de riesgo a tu trabajo. He aprendido a reportear el narco, pero de nada te sirve porque ellos deciden matarte, quien sea, los delincuentes que están dentro y fuera del gobierno”, subrayó en la entrevista.

Precisó que las estrategias para salvaguardar su integridad física en regiones peligrosas, ejemplificó que en Veracruz no habló con nadie, únicamente con la gente pactada en entrevistas agendadas, encerrándose a escribir ni publicar los lugares que visita en redes sociales.

“Para reportear el narco hay que conocer el narco. No puedo reportear y quedarme aquí dos meses como si nada, tengo que conocer cómo operan en Veracruz o en Zacatecas, quién manda, con quién se entiende la policía y el gobierno para empezar a escrudiñar y ver qué es lo que no puedo publicar, porque esa parte puede implicar que se sale de la raya y pueden matar al reportero”, recalcó el periodista.

Destacó que esta obra fue un trabajo intenso con días de encierro en las regiones antes mencionadas, siempre con precauciones, puesto que durante un año investigó y redactó el libro que salió en octubre de 2016 con un primer tiraje de cinco mil ejemplares, a los que se le agregaron cerca de otros tres mil para una segunda impresión a finales del año pasado.

Finalmente, aseveró que esta obra se puede encontrar en todas las librerías grandes y agregó que “la peor restricción es que no lo lean los periodistas”, al considerar que no ve al gremio preocupado por la situación entre los compañeros respecto a estas temáticas.