La Población Está Espantada y Hasta los Policías Tienen Miedo
Por Staff Pagina 24

Soldados del Ejército Mexicano, armados hasta los dientes, hicieron su aparición ya cuando los criminales pistoleros habían huido con sospechosa facilidad y tranquilidad (Foto ilustrativa)
Ayer, alrededor de las ocho de la mañana, un grupo de pistoleros balearon la casa y un vehículo propiedad de la síndico municipal de Ojocaliente, profesora Karina A. Cristerna Ortiz.
Hasta los Policías Tienen Miedo…
De inmediato, testigos de la balacera en contra del hogar de la profesora Karina llamaron a la Dirección de Seguridad Pública Estatal para pedir auxilio, pues creyeron que pudiera haber muertos y heridos en el domicilio de la síndico municipal pues el ataque fue despiadado, tanto, que generó fuerte miedo entre la población, que hasta ningún policía municipal se apareció por el lugar durante la artera agresión a balazos.
Minutos después de la llamada de auxilio, un convoy de policías se dirigió al lugar de los hechos, ubicado en la calle Castorena número 15, en pleno centro de Ojocaliente, distante a 48 kilómetros de la capital zacatecana.
Al llegar la parvada de policías el área del domicilio de La síndico Cristerna Ortiz (de quién se dijo es “pariente del gobernador Alejandro Tello Cristerna”) fue acordonada.
Llegó el Ejército…
Quienes también acudieron al lugar de los hechos fueron elementos del Ejército Mexicano, quienes levantaron algunos datos de la casa y de la Van blanca baleadas, cerciorándose de que la síndico Cristerna y su familia no sufrieron herida alguna, pero eso sí, un fuerte susto.
Fueron 16 los Balazos…
Peritos de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Zacatecas (PGJEZ), al mando de su titular, Francisco José Murillo Ruiseco, levantaron del lugar de los hechos, 16 casquillos percutidos: seis de calibre 40, cuatro de calibre 380, seis de calibre 380 súper y uno de calibre 25, con los cuales iniciaron la tarjeta de investigación.
Y a pesar de la fuerte presencia de soldados del Ejército Mexicano, en el centro de la ciudad, la población está espantada “pues si esto le pasó a la segunda autoridad más importante de Ojocaliente, ¿qué no nos puede suceder a nosotros que estamos por completo desprotegidos?”, se preguntaban.
De los pistolero agresores no se sabe nada, sólo que huyeron con sospechosa facilidad y que no hubo autoridad alguna que los persiguiera, mucho menos que se les enfrentara, pues hasta los policías tienen miedo, repetían testigos.
“¡Si no Cumplo, me voy!” Ojocaliente, está más caliente que su nombre: está incendiado y nadie cree que el gobernador Alejandro Tello les devolverá la paz y la tranquilidad prometida, firmada en el contrato con Zacatecas, en el que sentenció: “¡Si no cumplo, me voy!”.
