Por Cristo González

Fuera del Centro Histórico, también se pueden encontrar pidiendo limosna en cruceros y centros comerciales, e incluso en los camiones urbanos (Foto: Cristo González)
Sin importar el día, decenas de personas que viven de la caridad se instalan en sus lugares de costumbre para pedir a los transeúntes alguna moneda, con la justificación de llevar algo de dinero a sus hogares.
Algunos de los limosneros e indigentes tienen un lugar específico en el que están todos los días, otros caminan de un lado para otro sin tener un lugar fijo donde pedir.
El primer cuadro de la ciudad es la zona favorita para estas personas, pues desde la Plaza Bicentenario, calle Ventura Salazar, Independencia, plazuela Genaro Codina, a las afueras de centros religiosos como la Catedral Basílica y sucursales bancarias es donde se instalan.
La mayoría de los limosneros llegan incluso antes que los locatarios y vendedores informales comiencen la venta, por lo que a algunos, la gente incluso, les tiene apodo y los ubican por el sobrenombre.
Desde menores de edad hasta adultos mayores, algunos aparentemente padecen de algún tipo de discapacidad, principalmente de ceguera, otros en andaderas o sillas de rueda salen a las calles, aunque en temporada vacacional aumenta al doble la cantidad de limosneros que piden apoyo económico.
En su mayoría son adultos provenientes de comunidades cercanas a la ciudad quienes se trasladan hasta la capital para realizar esta actividad por algunas horas que invaden la capital.
Muchos aparentemente se conocen, debido a que se saludan y platican entre ellos, que aunque de cierta manera uno es competencia del otro, todos salen con la misma intención.
Algunos cantan melodías populares para ganarse la vida, otros tocan algún instrumento, pero otros simplemente esperan ansiosos una moneda.
Fuera del Centro Histórico, también se pueden encontrar pidiendo limosna en cruceros y centros comerciales, e incluso en los camiones urbanos.
Es en fechas decembrinas cuando incrementa la cantidad de limosneros en las calles de la ciudad, todos muestran un estado de vulnerabilidad.
