“La Sociedad se Vuelve Indiferente a los Hechos”
Por Cristo González

María de la Luz Domínguez Campos, titular de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Zacatecas (CDHEZ)
Autoridades educativas presentaron en la Escuela Normal Manuel Ávila Camacho el programa para Prevenir y Erradicar la Violencia entre Pares y la Violencia Escolar en Escuelas Normales para dar pauta a la firma de cédula de la institución sede como promotora de derechos humanos y educación para la paz.
Lo anterior se promueve ante la ola de violencia que se ha hecho visible en el país, de la cual no se escapa la entidad zacatecana, misma que dan cuenta las redes sociales mientras la sociedad se vuelve indiferente.
A decir de las autoridades educativas se ha normalizado la violencia, sobre todo los hechos que ocurren al interior de las instituciones sin que se prevengan los diferentes tipos de agresión.
Es por eso que a nivel nacional se promueve este programa en las escuelas formadoras de docentes para prevenir y erradicar el maltrato entre pares, dando atención a quienes reporten ser víctimas de violencia los Centros de Orientación contra el Maltrato entre Pares en las escuelas normales de la entidad.
Las víctimas de violencia pueden interponer sus quejas en estas instituciones en las que ayer inició el programa.
En el evento, María de la Luz Domínguez Campos, titular de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Zacatecas (CDHEZ), expuso que este tipo de eventos son importantes para la búsqueda de una convivencia pacífica en las escuelas de cualquier nivel.
Ante los futuros docentes, manifestó que están en una etapa importante de su formación profesional para que posteriormente encabecen los esfuerzos en los salones de clase para evitar que en el futuro sigan los problemas de acoso escolar.
“Si logramos que nuestros espacios escolares estén libres de violencia y haya convivencia armónica, vamos a tener ciudadanos más respetuosos de los derechos humanos y la legalidad”, destacó.
Confió en que este tipo de estrategias abonen a que las escuelas formadoras de docentes sean espacios libres de violencia y propicien la sana convivencia escolar, lo que repercutirá en las instituciones donde se desarrollen profesionalmente.
