La ciudad de Zacatecas cumplió 474 el pasado ocho de septiembre y se llevaron a cabo varios festejos que efectuaron de manera digital y virtual, con el reto que representa el que el estado esté muy por debajo de la media nacional en conexión a internet. Con casi medio siglo a cuestas, la capital del estado es una de las urbes más antiguas del país y una de las de mayor tradición. La edad de la metrópoli también le otorga una interesante mezcla de los dos mundos que se encontraron hace más de 500 años: Zacatecas es una ciudad muy mexicana pero también con fuerte influencia europea, especialmente de España y Francia.
En un país que también acaba de celebrar su grito de independencia sin público, el revalorar nuestras raíces y lo que nos hace mexicanos implica entender de dónde venimos y hacia dónde vamos. La influencia española en Zacatecas y México es más que obvia, de ahí viene el idioma que hablamos y las instituciones jurídicas y políticas que nos gobiernan. Pero la influencia francesa dentro de nuestra sociedad no es tan conocida y es parte importante de nuestra identidad.
La influencia y legado de los emperadores
Maximiliano y Carlota, la pareja perteneciente al linaje de los Habsburgo gobernó a México de 1864 a 1867, pero la incursión francesa en tierras mexicas terminó con el fusilamiento de Maximiliano el 19 de junio de 1867. Su estadía fue consecuencia directa de las deudas que México tenía con las potencias europeas. Inglaterra y España vinieron a cobrar y el gobierno mexicano los recibió en Veracruz sin oponer resistencia, se firmó un acuerdo y se regresaron por donde vinieron.
Pero los franceses optaron por quedarse y cobrarse de otra manera. A pesar de la famosa victoria mexicana del día cinco de mayo de 1982, los galos terminaron ganándole la partida al ejercito mexicano y lograron imponer su gobierno. Este periodo histórico y político le dejó a México una rica herencia cultural de la cual seguimos disfrutando hoy en día. Están por ejemplo el Código Napoleónico, que es base de nuestro derecho civil, la arquitectura en la capital zacatecana y otras ciudades del país, juegos como el blackjack que tiene un origen tanto francés como español, la palabra gendarme para describir a los policías y que proviene del término francés gendarmerie, y las tiendas departamentales que durante el porfiriato buscaban imitar las boutiques francesas.
Los franceses llegaron a Zacatecas
Puede parecer a simple vista que los sucesos de la Batalla de Puebla no afectaron el día a día de los zacatecanos, pero esa noción está bastante alejada de la realidad. En 1864 el ejercito francés llegó a la ciudad de Zacatecas y tomó control de su gobierno. El ejecito galo se apropió de un edificio del ahora Centro Histórico y permaneció ahí hasta 1867, año en el que terminó la ocupación extranjera. Muchos de los soldados franceses se quedaron a vivir en México, pero durante el porfiriato llegaron miles de personas provenientes de distintas regiones de Francia y muchas de ellas se establecieron en Zacatecas.
Hoy en día Zacatecas es uno de los estados más seguros de México y esto permite que la población disfrute de las artes y la cultura. Dentro de este contexto es que trabaja la Alianza Francesa de Zacatecas, la cual tiene como objetivo difundir el idioma y la cultura gala dentro de la ciudad y el estado. La institución fue fundada en 1984 y tiene el respaldo directo de la Embajada de Francia en México. Este tipo de trabajo alimenta la tradición francesa que ya existe en la región, por eso no es casualidad que la organización haya decidido abrir una alianza justo en este lugar.
Tanto en Zacatecas como en el resto del país, se llegó a enseñar francés en los colegios durante el Porfiriato. Los jóvenes de alta sociedad de aquella época se sentían tan cercanos a Francia que sus conversaciones bien podían ser las de un nativo de París. Para la sociedad zacatecana y mexicana lo francés sigue siendo sinónimo de elegancia y refinamiento. Bien dice el dicho: “Qué elegancia la de Francia”.
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